¿Y tú por qué tienes un blog?
Ando perruna, sí lo siento. Lo de currar no es lo mío y menos ahora que ando con la depresión post-vacacional que le llaman. ¿He dicho alguna vez que nací para ser marquesa? No aquí no… Pero sí, marquesa, condesa o lo que sea de alta cuna… El destino me jugó una muy mala pasada.
Soy consciente de que tengo algunos temas pendientes, como el de Nicotine y formatear windows. Yo perdono pero no olvido
Uno está casi terminado, el otro, espero que la semana que viene que vuelvo a tener las tardes libres.
Así que cuando estoy perruna también me apetece hablar y divagar, podría hacerlo sobre el tema que cumic ha propuesto en su blog, para el festival de los blogs, que por cierto si queréis participar no dudes ni un momento en pasarte por allí y enterarte de que va el asunto, pero no lo hago… ¿por qué no lo hago? Porque escribo por inspiración divina y estas cosas vienen solas, no las puedo pensar, entonces mi mente hace el trabajo por mí. Yo no decido.
Es indiscutible el éxito que tiene esto de los blogs, todo el mundo quiere y puede tener uno, pero… ¿como aparece esta idea de crearse un blog? A mí que me registren, a día de hoy todavía me estoy preguntando que hago yo aquí metida…
Había oído muchas veces la palabra pero no tenía ni la más remota idea de lo que era o significaba. Hará un año y medio o así un amigo me dijo:
“Me he creado un blog”
Uohh!!! Eso suena a chachi moderno. Me dio la dirección de su nueva distracción y entonces pude entender más o menos lo que era esto. Interesante… Pensé: “pues yo también me voy a hacer uno”. Envidiosa que soy como la que más, lo intenté, y me registré, vale y ahora ¿qué? Ahora nada, esto es un rollo, y me olvidé del tema por completo.
Unos meses después, de madrugada, andávame yo aburrida navegando por estos submundos de la red cuando vi la frase mágica: “Crea tu blog”. ¿Blog? ¿Blog? ¿Blooogggg? ¡¡¡!!!! Hummm… me suena, ¿dónde he oído yo esta palabra? Se me volvió a encender la bombilla y me acordé de aquel amigo que meses atrás se había creado uno. Me volvió a corroer la envidia. Segundo intento:
-Elija una categoría… ¿Categoría?… ¿De qué puedo hablar yo? Soy el ser más insulso que puebla la faz de la tierra. Bueno da igual. Yo quiero probar uno de estos. Ya lo pensaré más adelante. Categoría: personal, que eso engloba muchas cosas.
-Ponga un título a su blog. ¿El blog de Pink Panther? ¿Pinky’s blog? Jajajaja. No por dios. Qué vergüenza que mis amigos cibernéticos me reconozcan. No quiero hacer el ridículo. Esto no lo va a conocer ni dios, además es sólo una prueba, pero claro ¿y si luego me gusta y me aficiono? Pues nada, aquí hay que camuflarse como sea. Y me vino a la mente el título de una película, la cual nunca he terminado de ver. Y la modifique un poco, la por el. ¿Por qué? Pues porque me gusta más como suena. Y no es machismo, que aquí una es bruta pero muy femenina. Me gustó como quedaba y lo imaginé en letras grandes e iluminado, como el cartel de un musical de Broadway. Juas como mola, sigamos.
-Elija un nombre. Nombre en clave por supuesto. Y además de gato, porque el título es de gatos, aunque poco tenga que ver con ellos. Y como soy mala, malísima, o al menos a ello aspiro, se me ocurrió el nombre del más malo de los gatos que conozco
También podría haberme puesto Ángela Channing o Bruja Averia, pero este último no me atreví porque también es algo conocido por los lares que frecuento. Además que conozco muy bien las aficiones de mis compañeros cibernéticos de buscar nicks en google…
Y así comenzó todo, hará casi un año.
La continuidad y la razón de este blog: La otra bola de cristal no tiene mucho misterio, pero quizás eso ya sea para otro capítulo.
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